Hemorroides

Numerosas causas pueden influir en el desarrollo de las hemorroides, como el estreñimiento, el embarazo o la obesidad, entre otras.

¿Qué son las Hemorroides?

Las hemorroides son una especie de cojinetes o almohadillas que contienen las pequeñas venas y arterias superficiales del conducto anal. Son una estructura anatómica normal que normalmente está presentes dentro del ano y en la piel justo en el borde exterior del ano.  ​Forman parte del mecanismo de continencia normal de las heces.

Debido a la presión del embarazo, la obesidad, el esfuerzo por levantar pesos pesados, el estreñimiento con esfuerzo para expulsar las deposiciones o que induce a pasar un tiempo largo en el baño, así como la diarrea, junto a una posible predisposición hereditaria, las hemorroides pueden inflamarse o agrandarse y causar problemas.  

Estos problemas incluyen dolor, bultos perianales, prolapso (cuando sale una hemorroide que se supone que está dentro), hinchazón, picazón o prurito, trombosis hemorroidal, sangrado y humedad perianal excesiva con irritación de la piel perianal.

El diagnóstico se realiza mediante una adecuada historia clínica y un examen físico del recto y del ano. Muchas veces se solicita una endoscopia (colonoscopia o rectosigmoidoscopia) para descartar otras posibilidades diagnósticas como inflamación rectal, pólipos o cáncer colorrectal. 

Tratamiento de las hemorroides

El tratamiento de la patología hemorroidal suele ser siempre médico conservador de inicio y se basa en cambios del estilo de vida (ejercicio físico, pérdida de peso) y de hábitos dietéticos (aumento de la ingesta de fibra y líquidos). A esta se puede añadir tratamiento médico tópico o por vía oral para aliviar los síntomas. 

La mayoría de los pacientes responden bien a este tipo de tratamiento conservado que se puede mantener, en parte, de forma indefinida. 

En los pacientes que sufren hemorroides sintomáticas y que no responden bien al tratamiento médico existen varias opciones de tratamiento quirúrgico, dependiendo del tipo y grado de hemorroide que presente. 

Algunas de las técnicas más utilizadas son:

  • Ligadura con banda elástica
  • Esclerosis hemorroidal, fotocoagulación con infrarrojos
  • Hemorroidoplastia con láser
  • Hemorroidectomía
  • Desarterialización hemorroidal transanal (THD® Doppler)
  • Termocoagulación con radiofrecuencia (Procedimiento Rafaelo®).

Cada caso requiere una valoración individual para indicar el tratamiento más adecuado. 

La intervención puede realizarse de forma ambulatoria o con un ingreso breve. En el caso de la hemorroidectomía convencional, las molestias postquirúrgicas son muy variables pero típicamente suelen ser más importantes los primeros 3-4 días, con una mejoría progresiva posterior, estando la mayoría de paciente bastante cómodos a los 15 días de la intervención.  Requiere unos cuidados higiénicos que se realizan en el propio domicilio. 

Preguntas frecuentes sobre las hemorroides

Los primeros signos suelen ser molestias al evacuar, picor persistente en la zona anal o la aparición de pequeños bultos que pueden aumentar con el esfuerzo. Muchas personas también notan un ligero sangrado rojo brillante al limpiarse. Aunque estos síntomas pueden ser leves al inicio, es importante no ignorarlos, ya que un diagnóstico temprano permite descartar otras patologías y comenzar un tratamiento más eficaz.

Se recomienda consultar cuando el dolor es recurrente, el sangrado se vuelve frecuente, aparece prolapso o los síntomas no mejoran con cambios en la dieta y hábitos de vida. También es fundamental acudir al médico si se trata del primer episodio de sangrado rectal, ya que puede ser necesario realizar pruebas como una colonoscopia para descartar otras enfermedades del recto y el colon.

Sí. La mayoría de los pacientes mejoran siguiendo un tratamiento conservador: aumentar el consumo de fibra y líquidos, evitar esfuerzos durante la evacuación y utilizar medicamentos tópicos o por vía oral para disminuir la inflamación. Cuando estos cuidados no son suficientes, se pueden aplicar técnicas mínimamente invasivas como la ligadura con banda elástica, la fotocoagulación o la esclerosis, todas ellas realizadas de forma ambulatoria y con una recuperación rápida.

La cirugía se considera cuando las hemorroides son grandes, producen dolor intenso, sangran de manera repetida o no responden a los tratamientos conservadores. Existen técnicas modernas como el láser, la desarterialización guiada por Doppler o el procedimiento Rafaelo®, además de la hemorroidectomía clásica. La elección depende del grado de la enfermedad y del perfil del paciente, por lo que siempre requiere una valoración individualizada.

El postoperatorio varía según la técnica utilizada, pero en general las molestias más intensas se dan durante los primeros días. En procedimientos ambulatorios, el paciente puede volver a casa el mismo día y continuar con cuidados básicos: higiene adecuada, evitar esfuerzos y seguir las recomendaciones del especialista. En el caso de la hemorroidectomía tradicional, la mejoría suele ser notable a partir de la segunda semana, alcanzando un alivio casi completo en pocos días más.