¿Qué es la Colelitiasis?
La colelitiasis es la presencia de uno o varios cálculos (litiasis) en la vesícula biliar.
Es relativamente frecuente. En los países occidentales, aproximadamente un 10% de los adultos y el 20% de los mayores de 65 años tienen cálculos biliares. Los cálculos biliares suelen ser asintomáticos en la mayoría de los casos (aproximadamente el 80%).
Cuando producen síntomas (20% restante), el síntoma más frecuente es el cólico biliar, que cursa típicamente con dolor agudo en el cuadrante superior derecho del abdomen y se puede acompañar de náuseas y vómitos. Los ataques de dolor suelen durar menos de 6h pero se pueden prolongar hasta 12h. El dolor colelitiasis suele aparecer de forma súbita, generalmente tras comidas copiosas o grasas. Se localiza en el abdomen superior derecho y puede irradiarse hacia la espalda o el hombro derecho. En algunos casos, el dolor se acompaña de malestar general, sudoración o náuseas, afectando de forma importante la calidad de vida del paciente. El dolor suele ser lo suficientemente intenso como para tener que acudir a urgencias. Habitualmente cede con la administración de analgésicos.
Complicaciones de la Colelitiasis
La colelitiasis también puede producir complicaciones más graves como:
– Colecistitis aguda litiásica (la infección e inflamación de la vesícula biliar).
– Coledocolitiasis (obstrucción de las vías biliares por cálculos en los conductos biliares principales, que puede acompañarse de infección (colangitis aguda)).
– Pancreatitis aguda litiásica (infamación pancreática por efecto de los cálculos).
Estas complicaciones requieren ingreso hospitalario y en ocasiones cirugía urgente.
Existe un riesgo de desarrollar síntomas de la colelitiasis de aproximadamente 2% por año. El síntoma inicial más común es el cólico biliar, aunque alguna vez puede debutar con complicaciones biliares mayores, como los anteriormente mencionados. Cuando la colelitiasis comienza a producir síntomas, es probable que continue dando problemas. Entre el 20 y el 40% de los pacientes vuelve a experimentar cólicos en un año, con 1 a 2% de complicaciones mayores por año.
El diagnóstico de la colelitiasis se basa principalmente en la clínica y en pruebas de imagen. La colelitiasis ecografía es la técnica de elección, ya que permite identificar los cálculos en la vesícula de forma rápida y no invasiva. En casos más complejos o cuando existen dudas diagnósticas, pueden emplearse pruebas complementarias como la tomografía computarizada o la resonancia magnética, especialmente para valorar la vía biliar.
Los factores de riesgo para el desarrollo de litiasis vesicular son el sexo femenino, el sobrepeso, la edad mayor de 40 años, la etnia indoamericana, la dieta rica en grasas, una pérdida rápida de peso y los antecedentes familiares.
La colelitiasis en mujeres es más frecuente debido a factores hormonales, especialmente durante etapas como el embarazo o el uso de anticonceptivos hormonales, que pueden favorecer la formación de cálculos. En cuanto a la colelitiasis en niños, aunque es menos habitual, puede aparecer asociada a enfermedades hemolíticas, obesidad infantil o determinados tratamientos médicos.
Las causas de la colelitiasis están relacionadas con un desequilibrio en la composición de la bilis. Factores como el exceso de colesterol, la disminución de sales biliares o una alteración en el vaciamiento de la vesícula favorecen la formación de cálculos. También influyen aspectos hormonales, metabólicos y genéticos.
En cuanto a la prevención de la colelitiasis se centra en hábitos de vida saludables. Mantener un peso adecuado, evitar dietas muy restrictivas o pérdidas de peso bruscas, y seguir una alimentación equilibrada baja en grasas saturadas puede reducir el riesgo de formación de cálculos biliares.
El diagnóstico suele llevarse a cabo con ecografía, aunque a veces es necesario realizar un CT o una resonancia magnética nuclear.
Si la colelitiasis provoca síntomas o complicaciones, está indicada la colecistectomía, salvo que el riesgo quirúrgico muy elevado lo desaconseje.
El tratamiento de colelitiasis depende de la presencia de síntomas y de complicaciones. En pacientes asintomáticos puede optarse por la observación, mientras que cuando hay clínica o riesgo de complicaciones se recomienda la intervención quirúrgica.
En algunos casos (cálculos de gran tamaño, múltiples cálculos milimétricos o vesícula en porcelana o escleroatrófica), o por elección del paciente, puede estar indicada la intervención sin presentar síntomas.
Si se detecta litiasis en la vía biliar principal (coledocolitiasis), ésta suele eliminarse mediante una técnica endoscópica llama CPRE (colangiopancreatografíaa retrograda endoscópica) antes de la intervención de la vesícula biliar.
La colecistectomía (extirpación de la vesícula biliar) se realiza por vía laparoscópica en la inmensa mayoría de los casos hoy en día. Al tratarse de una cirugía mínimamente invasiva, la recuperación es habitualmente muy rápida, con un ingreso que no suele ser más de una noche. Rara vez puede ser necesario convertir a cirugía convencional abierta o usar la vía abierta de inicio.
La cirugía de colelitiasis consiste en la extirpación de la vesícula biliar mediante colecistectomía. Actualmente, la técnica de elección es la colelitiasis laparoscopia, que permite realizar la intervención mediante pequeñas incisiones, reduciendo el dolor postoperatorio y acelerando la recuperación. En la mayoría de los casos, el paciente puede retomar su actividad habitual en pocos días tras la intervención.