Absceso y Fístula Anal

El absceso y la fístula anal son una de las patologías más tratadas en Cirugía General.

¿Qué es un Abceso y Fístula Anal?

Una fístula anorrectal es la manifestación crónica de un proceso agudo; el absceso anorrectal. El absceso es una bolsa de pus que se forma por la infección de las glándulas situadas en la mucosa del ano.

Cuando el absceso se rompe de forma espontánea o se drena quirúrgicamente, se puede formar una especie de túnel o vía epitelial, que conecta el absceso en el ano o el recto con la piel perianal. 

La fístula también puede tener otras causas menos frecuentes como la enfermedad de Crohn, lesiones producidas durante el parto, radioterapia previa, enfermedades infecciosas varias, lesiones causadas por traumatismos o patología maligna. 

La fístula anal puede manifestarse como un absceso perianal que no termina de curarse, o como un orifico en la región perianal o en los glúteos que drena pus de forma intermitente.  Pude ser una causa de dolor o molestias anales, especialmente al defecar.  

Diagnóstico

El diagnostico de una fístula anal se basa en una historia clínica y exploración física realizada idealmente por un proctólogo experimentado.

En el caso de las fístulas simples puede no ser necesario ninguna prueba diagnóstica más.

En las fístulas más complejas habitualmente es necesario realizar alguna prueba de imagen como la ecografía endoanal o resonancia magnética nuclear antes de plantear el tratamiento de la misma.

Existen muchas clasificaciones diferentes que describen las fístulas anales, pero en general todas ellas describen la relación de la fístula con los esfínteres del ano y en qué grado éstos se ven afectados por el trayecto de la fístula.

Una de las más utilizadas es la clasificación de Parks, que las divide en:

– Fístulas superficiales o submucosas. No afecta a los esfínteres.

– Fístulas interesfinterianas. Afecta únicamente al esfínter anal interno.

– Fístulas transesfinterianas. Afecta a ambos esfínteres de forma mayor o menor.

– Fístulas extraesfinterianas. Afecta a la totalidad del aparato esfinteriana.

– Fístulas supraesfinterianas. Afecta a la totalidad del aparato esfinteriana y suelen tener un origen en proceso pélvico.

Otra forma de clasificarlas es en fístulas simples o complejas.

La fístula debe diferenciarse de otros procesos anorrectales como son la fisura anal, la úlcera rectal, la hidradenitis supurativa perianal o el sinus pilonidal.

El tratamiento de las fístulas anales sintomáticas es casi siempre quirúrgico, exceptuando algunas causadas por la enfermedad de Crohn.

El objetivo del tratamiento es curar la fístula preservando la continencia anal del paciente. El tipo de intervención depende de muchos factores, principalmente el de la complejidad de la fístula y puede, en ocasiones, requerir de más de una intervención. 

Preguntas frecuentes sobre el Absceso y Fístula Anal

El absceso anal suele originarse por la infección de pequeñas glándulas ubicadas en el interior del canal anal, lo que provoca la acumulación de pus. Si esta infección no se resuelve completamente, puede transformarse en una fístula anal, es decir, un pequeño conducto que conecta el interior del ano con la piel. También pueden influir otras causas como la enfermedad de Crohn, lesiones durante el parto, radioterapia o infecciones crónicas en la zona perianal.

Los síntomas de la fístula anal más comunes incluyen la aparición de dolor persistente en la zona del ano, secreción de pus o fluidos con mal olor, irritación de la piel perianal y, en algunos casos, fiebre o inflamación. Muchas veces, el paciente nota una pequeña abertura externa cerca del ano que no cicatriza o que vuelve a drenar líquido intermitentemente.

El diagnóstico del absceso y la fístula anal comienza con una evaluación clínica realizada por un especialista en proctología. En los casos simples, la exploración física es suficiente para confirmar el diagnóstico. Sin embargo, cuando la fístula es profunda o compleja, pueden requerirse estudios de imagen como ecografía endoanal o resonancia magnética, los cuales permiten identificar con precisión el trayecto del conducto y planificar el tratamiento quirúrgico más adecuado.

El tratamiento de la fístula anal suele ser quirúrgico, con el objetivo de eliminar el trayecto fistuloso y preservar la continencia anal del paciente. Dependiendo de la complejidad, el cirujano puede optar por técnicas como la fistulotomía, la colocación de un setón o procedimientos más avanzados en casos de fístulas complejas. En pacientes con enfermedad de Crohn, se puede optar inicialmente por un tratamiento médico para controlar la inflamación antes de la cirugía.

Aunque no siempre es posible prevenir un absceso o una fístula anal, mantener una buena higiene perianal, evitar el estreñimiento crónico y tratar a tiempo cualquier infección o inflamación anal puede reducir el riesgo. Asimismo, llevar una dieta equilibrada rica en fibra y acudir al proctólogo ante cualquier molestia o secreción inusual en la zona ayuda a detectar el problema en fases tempranas y evitar complicaciones posteriores.