Quiste Epidermoide

Entre las patologías más frecuentes tratadas, el quiste epidermoide se manifiesta como un bulso bajo la piel.

¿Qué es un Quiste Epidermoide?

Un quiste epidermoide (también mal denominado quiste sebáceo) es un quiste benigno que se origina en la piel. Se producen habitualmente por la obstrucción del conducto de una glándula sebácea asociado a un folículo piloso.

Por lo general son lesiones redondeadas, de consistencia firme, asintomáticas, que crecen lentamente, situadas principalmente en el tronco, cuello, cara, escroto o detrás de las orejas. En ocasiones pueden exudar queratina macerada, con un olor rancio muy característico, a través de un poro.  

Tienden a la infección, pudiendo formar abscesos dolorosos que requieren un drenaje quirúrgico urgente. Por este motivo se recomienda su extirpación cuando adquieren un tamaño significativo. 

Quiste Epidermoide
Formación de un Quiste Epidermoide

Preguntas frecuentes sobre el Quiste Epidermoide

El quiste epidermoide se manifiesta como un bulto redondeado bajo la piel, de consistencia firme y generalmente indoloro. Puede presentar un poro central por donde sale una sustancia blanquecina o amarillenta con olor desagradable, típica de la queratina acumulada. En casos de infección, el quiste se inflama, se vuelve rojo, caliente y doloroso, requiriendo atención médica inmediata.

Estos quistes cutáneos pueden aparecer en casi cualquier zona del cuerpo, pero son más frecuentes en el cuello, la cara, el tronco, el cuero cabelludo, el escroto o detrás de las orejas. Su localización depende de la presencia de folículos pilosos y glándulas sebáceas, por lo que rara vez se observan en palmas, plantas o mucosas.

El tratamiento del quiste epidermoide depende de su tamaño y del estado inflamatorio. Cuando está infectado, se realiza un drenaje quirúrgico para eliminar el contenido purulento y reducir la inflamación. Sin embargo, la extirpación completa del quiste —incluyendo su cápsula— es el procedimiento más eficaz para evitar recidivas. Se recomienda extirparlo de forma programada y en condiciones no inflamatorias para obtener mejores resultados estéticos.
Dejar un quiste epidermoide sin tratar puede provocar que crezca progresivamente o se infecte, dando lugar a abscesos dolorosos que requieren drenaje urgente. Además, aunque son lesiones benignas, en raras ocasiones pueden inflamarse de forma crónica o incluso confundirse con otras patologías cutáneas. Por eso es importante consultar con un cirujano especializado para valorar su extirpación definitiva y segura.