Tratamiento de la fístula anal con láser (FiLaC)

Cerramos el trayecto fistuloso con energía láser, sin cortar el músculo del esfínter, sin heridas abiertas y con una vuelta a la vida normal en pocos días.
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Una fístula anal se puede curar sin sacrificar la continencia

La fístula anal es un túnel anómalo que comunica el interior del canal anal con la piel de la zona perianal. Suele aparecer después de un absceso y se manifiesta con supuración continua, humedad, picor, dolor e infecciones que van y vienen. El problema no desaparece solo: una vez formado el trayecto, necesita un tratamiento quirúrgico que lo cierre.

Durante décadas, la solución pasaba por seccionar el trayecto —y con él, parte del esfínter—, con el riesgo de incontinencia que eso implica. Hoy existe una alternativa mínimamente invasiva: el tratamiento láser de la fístula anal, conocido como FiLaC (Fistula-tract Laser Closure). Es una cirugía de fístula anal sin cortes que sella el túnel desde dentro, respetando íntegramente el aparato esfinteriano.

Si aún tienes dudas sobre el diagnóstico, te ayudará leer nuestra guía completa sobre la cirugía de absceso o fístula anal, donde explicamos todas las técnicas disponibles y cuándo se indica cada una.

Ventajas del láser FiLaC frente a la cirugía clásica

Preserva el esfínter

La fibra láser trabaja dentro del trayecto: no se corta músculo, por lo que el riesgo de incontinencia fecal es prácticamente nulo.

Sin heridas abiertas

Olvídate de las curas diarias durante semanas. No queda una herida amplia que deba cicatrizar por segunda intención.

Menos dolor postoperatorio

La mayoría de los pacientes controlan las molestias con analgesia oral sencilla desde el primer día.

Recuperación rápida

Cirugía ambulatoria o de corta estancia y reincorporación laboral habitual en pocos días.

Repetible

Si una fístula compleja necesita una segunda sesión, el láser puede aplicarse de nuevo sin dañar tejido sano.

Apto para casos complejos

Fístulas transesfinterianas altas, recidivadas o con varios trayectos son buenas candidatas al abordaje láser.

En qué consiste la técnica FiLaC paso a paso

  1. Estudio del trayecto

    Antes de operar realizamos una exploración y una prueba de imagen (ecografía endoanal o resonancia magnética) para mapear el recorrido exacto de la fístula, sus ramas y su relación con el esfínter.

  2. Limpieza del trayecto fistuloso

    Ya en quirófano, bajo anestesia local con sedación o raquídea, se localizan los orificios interno y externo y se limpia el interior del túnel de tejido inflamatorio.

  3. Cierre del orificio interno

    Se sutura el orificio interno para evitar que las heces sigan entrando en el trayecto, que es lo que perpetúa la infección.

  4. Aplicación de la energía láser

    Se introduce una fibra láser radial que emite energía en 360°. Al retirarla lentamente, el calor contrae y sella las paredes del trayecto, que se colapsa y se oblitera desde dentro.

  5. Alta y seguimiento

    La intervención dura entre 20 y 40 minutos. El paciente se va a casa el mismo día y revisamos la evolución a las pocas semanas para confirmar el cierre.

Para quién está indicado el tratamiento láser de fístula anal

El FiLaC es especialmente útil cuando conservar la continencia es prioritario. Suele ser la opción de elección en:

  • Fístulas transesfinterianas medias y altas, donde la fistulotomía clásica comprometería el esfínter.
  • Fístulas recidivadas tras una cirugía previa.
  • Pacientes con la continencia ya justa: mujeres con partos traumáticos, personas mayores o con cirugías anorrectales previas.
  • Fístulas asociadas a enfermedad de Crohn seleccionadas, siempre con la enfermedad de base controlada.
  • Pacientes que ya llevan un sedal y buscan la solución definitiva.

No es la técnica adecuada si hay un absceso activo (primero hay que drenarlo) ni en fístulas superficiales muy simples, donde una fistulotomía convencional cura sin riesgo. Conviene además no confundir esta patología con el quiste pilonidal: te lo aclaramos en nuestro artículo sobre las diferencias entre enfermedad pilonidal y fístula anal. Y si tu caso es un sinus, aquí explicamos el tratamiento láser del sinus pilonidal.

Preguntas frecuentes sobre el FiLaC

La intervención se realiza con anestesia, así que no se siente dolor. Después, al no existir una herida abierta amplia, las molestias son notablemente menores que en la cirugía convencional y se controlan con analgésicos habituales.

La mayoría de pacientes retoman su actividad normal en 3-7 días. Solo se recomienda evitar esfuerzos intensos y deporte de impacto durante las dos primeras semanas, además de mantener el tránsito intestinal regular.

Este es precisamente el motivo por el que existe la técnica: el láser no secciona el esfínter, por lo que el riesgo de alteración de la continencia es mínimo, a diferencia de la fistulotomía en trayectos altos.

Las tasas de cierre publicadas se sitúan en su mayoría entre el 60 % y el 75 % con una sola sesión, y mejoran al repetir el procedimiento en los casos que no cierran del todo. El resultado depende del tipo de fístula, del correcto cierre del orificio interno y de un buen estudio previo. Puedes consultar la evidencia disponible en la literatura médica indexada en PubMed.

No. Es un procedimiento ambulatorio: el paciente entra y sale el mismo día, salvo casos concretos en los que se recomiende una noche de observación.

Al no destruir tejido sano, el láser puede repetirse o combinarse con otras técnicas de preservación esfinteriana. Ninguna puerta queda cerrada, algo que sí ocurre cuando se ha seccionado músculo.

Deja de convivir con la supuración y el dolor

Cada fístula anal es distinta. Estudiamos tu caso con las pruebas de imagen adecuadas y te decimos con honestidad si el tratamiento láser FiLaC es la mejor opción para ti o si conviene otra técnica.

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